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Cuando Marçal comenzó a publicar la serie "The Pope" en
la revista de La Mañana estaba preocupado. Tenía miedo de que se
muriera el Papa. Su Santidad siempre ha estado muy delicado de
salud. Lo cierto es que The Pope hace años que acabó y el Papa
sigue vivo.

Cuando esta exposición se inauguró, el
jueves 18 de septiembre, la salud del Sumo Pontífice otra vez
ocupaba las portadas de la prensa, y quizá eso le haya dado mayor
actualidad todavía a la muestra, que el primer día (como se
observa en las fotos), convocó a muchos curiosos.

Marçal conversa. Atentamente secundado
y oído por prestigiosos personajes de la cultura leridana, Marçal
Abella relata cómo se le ocurrió la seri "The Pope".
Detrás, la obra expuesta.
La exposición recoge cincuenta dibujos que
tienen como protagonista a Karol Wojtyla. En la Antigua
Audiencia, Rambla Ferran, 13. Y nadie se espanta. Sólo algún curita carca ha fruncido el ceño ante los dibujos del Pope. ¡Siempre los habrá más papistas que el papa!
Lo cierto es que Marçal, con The Pope ha conseguido desacralizar el personaje más sagrado de todos y ha encontrado la manera de combinar el ridículo con la ternura, de manera que es imposible ofenderse. A no ser que realmente uno tenga muchas ganas de sentirse ofendido. En estos casos no hay nada que hacer.
En el catálogo del Primer Salón de Humoristas, que se celebró en Barcelona en 1933, podemos leer: "Los dibujantes humoristas son una especie de misioneros que persiguen -con un candor bien ridículo-la conversión de aquellos que son víctimas de las ocurrencias de sus debilidades o manías". Y remata el anónimo autor: "Si todo el mundo supiera reír no habría guerras, ni terrorismo, ni dictadores, ni las obras de Muñoz Seca". "Ni enfermedades", añadiríamos. De manera que el humor tendría que entrar en la Seguridad Social. Y también debería tener todas las bendiciones papales.
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