ENCOMIENDA DE PEÑISCOLA



Su importancia estratégica se evidencia cuando, en 1157, Ramón Berenguer IV la cede a Guillem Ramón de Montcada, siendo aún musulmana. En 1225 Jaime I la asedia sin éxito debido a la gran dificultad que suponía el enclave marítimo-rocoso y no se apodera de ella hasta 1234 por capitulación. El año 1294, tras permutarla Jaime II por la ciudad de Tortosa, pasó a ser dominio del Temple y se convierte en sede de la encomienda que hasta entonces había mantenido Xivert.

En 1303 llevan a cabo la adquisición más importante de la Orden en la Corona de Aragón, el señorío de Culla –prometida al Temple por Pedro el Católico y no entregada por Jaime I tras su conquista–. Esta costosa operación hace pensar en el interés de la Orden por organizar un extenso dominio estratégico, junto al mar, presidido por una fortaleza que recuerda al preciado Castillo Peregrino, que tuvieron que abandonar en Tierra Santa.


Castillo de Peniscola


El castillo residencial templario de Peñíscola

Se encuentra sobre una pequeña y rocosa península, rodeada por las aguas del Mediterráneo y provisto de un manantial propio de agua dulce. Fue construido por la Orden del Temple entre 1294 y 1307, siguiendo el modelo de Miravet y manteniendo, 140 años después, un conservado y efectivo estilo románico cisterciense de transición. Hoy en día puede considerarse el castillo templario mejor conservado.

El conjunto forma un cuerpo superior flanqueado por cuatro torres y dispone de unas 15 dependencias (portería, cisterna, caballerizas, bodega, habitáculos, almacenes, prisión, sala de armas, refectorio, cocina y templo) distribuidas en dos niveles, alrededor de un patio elevado.

Es famoso además por haberlo elegido el Papa Luna como sede papal durante el Cisma de Occidente.

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